El parto prematuro es, en la actualidad, el mayor desafío clínico de la medicina perinatal. Se debe a que, a cada nacimiento acontecido antes de haberse completado la semana 37 de gestación, le sigue un periodo de atención temprana cuya duración varía de acuerdo con las necesidades de cada bebé.

En España, uno de cada trece recién nacidos es prematuro (suman veintinueve mil al año) y, debido a que sus órganos no están completos y a su bajo peso, requiere de cuidados especiales. No solo por parte de los médicos y enfermeros de la unidad de cuidados intensivos neonatales (UCIN). A papá y a mamá, la prematuridad nos suele tomar por sorpresa y nos exige una fuerza física y mental titánica para sostener a nuestro bebé y amarrarlo a la vida.

Por fortuna, la supervivencia de prematuros con más de 28 semanas es del 95 % en nuestro país. Ante todo, vale aclarar que la prematuridad no determina un retraso madurativo, aunque sí puede ser una secuela en algunos casos. Cada bebé es un mundo y no hay estadística ni pronóstico médico capaz de valorar a ciencia cierta las posibilidades de cada pequeño para salir adelante.

 

Prematuridad: cuidados especiales

Como bien informa la Organización Mundial de la Salud, los niños prematuros no están totalmente preparados para la vida extrauterina. Se enfrían con más facilidad y pueden necesitar más ayuda para alimentarse que los niños nacidos a término. Como su organismo todavía no está plenamente desarrollado, pueden tener problemas para respirar y sufrir otras complicaciones, como infecciones.

 

¿Qué precisa concretamente un prematuro?

Contacto humano. Es indispensable para este bebé, que se abrazará a la vida y progresará paso a paso si cuenta con una adecuada estimulación y percibe el amor de una familia aguardándole. Los masajes que puedas darle son gestos amorosos que le brindarán una fuerza extra. Háblale y hazle saber que cuenta contigo.

Leche materna. Siempre que sea posible, se le brindará el mejor alimento que puede recibir: el que puede proporcionarle su mamá. El niño prematuro se alimenta por medio de una sonda nasogástrica conectada a una jeringuilla.

Ayuda para respirar por las suyas. Como no puede expandir sus pulmones adecuadamente, suele administrársele surfactante artificial (que imposibilita el colapso de los alvéolos pulmonares) y aplicársele soporte respiratorio con aparatos específicos.

Entorno cálido y tranquilo. El prematuro precisa sentirse como cuando todavía permanecía en la barriga de su madre. Por ello se le suele colocar en la incubadora la mayor parte del día, para protegerle de gérmenes y ruidos.

Para tu mayor tranquilidad, desde Proyecto Aprende te animamos a seguir informándote sobre esta temática que tanto nos preocupa. Por ello, te sugerimos que leas las Recomendaciones de seguimiento del prematuro tardío , divulgadas por la Sociedad Española de Neonatología, y Tu hijo prematuro, publicación del Hospital Universitario 12 de Octubre de Madrid.

Y, por último, te recordamos que de la atención temprana que reciba cuando llegue a casa dependerá el futuro de tu hijo prematuro. Por ello, no te quedes de brazos cruzados y busca ayuda y alternativas lo antes posible. ¡Adelante!

 

Fuentes de Referencia

https://www.conmishijos.com/bebes/prematuros/cuidados-especiales-para-bebes-prematuros/
http://americanpregnancy.org/es/labor-and-birth/premature-care/