En el anterior post hablamos de las medidas generales u ordinarias de atención a los niños/as con TDA. A lo largo de este artículo concretaremos estas medidas a nivel de aula.

Recordemos que estas actuaciones están recogidas en el PAD (Plan de Atención a la Diversidad) que es el documento de planificación, gestión y organización del conjunto de actuaciones y medidas de atención a la diversidad que un centro docente diseña para adecuar la respuesta a las necesidades educativas y diferencias de su alumnado.

El PAD forma parte de la PGA (Programación General Anual)

Pues bien, teniendo en cuenta dónde se recogen estas medidas en los documentos institucionales pasamos a indicar las medidas generales a nivel de aula.

Para ello las hemos clasificado en: generales, metodológicas y organizativas, referidas a la programación y respecto a la evaluación (estas dos últimas las veremos en el siguiente post).

 

A nivel general de aula podemos:

 

  • Dar salida a la hiperactividad y a la impulsividad. Nos estamos refiriendo al componente comportamental del trastorno. Hemos de ser capaces de redirigir la impulsividad y la alta tasa de actividad, de manera que podamos impartir la clase logrando que el alumnado con TDAH pueda participar en ella. Es decir, legalizar su comportamiento y no penalizarlo.

 

  • Evitar los factores de distracción. El objetivo es minimizar el déficit de atención. Mediante nuestras actividades, la gestión del tiempo y el empleo del espacio, podemos mejorar la calidad de la atención del alumnado.

 

  • Alto grado de estructuración. Como sucede ante cualquier dificultad del aprendizaje, fomentar un ambiente claro y estructurado donde el alumnado con TDAH sepa qué puede hacer y qué no, qué se le pide que haga y cómo facilita el trabajo en el aula.

 

  • Empleo de metodologías ajustadas al perfil del alumno con TDAH. Entendiendo el perfil motivacional, atencional y cognitivo del alumnado, podremos realizar actividades adaptadas a sus capacidades

 

Respecto a la organización del espacio, tiempo y estructura de la clase:

 

  • Brindar al niño o niña la posibilidad de trabajar independientemente en un pupitre aislado para evitar distractores. Debe ofrecerse esta opción cuando las tareas requieran de concentración. De esta manera, será él o ella quien entienda y decida cuándo debe trabajar en solitario.

 

  • Situar la mesa cerca de la pizarra para facilitar la atención a la explicación. E incluso cerca de la mesa del docente, para poder aplicar mejor los refuerzos cuando trabaje bien.

 

  • Poner una carpeta abierta delante de la mesa o algún tipo de pantalla para evitar distractores es también una opción. En infantil o en las primeras etapas de la Educación Primaria, podemos evitar distracciones guardando los juguetes u otros objetos fuera de la vista o evitando colgar murales en la parte delantera del aula.

 

  • Tener opciones para cuando el alumno o alumna no es capaz de permanecer sentado. Es muy común que incluso se caiga de la silla… y ¡en múltiples ocasiones! Permitirle estar de pie, ir a sacar punta, que recoja las fichas y exámenes del resto o ir al baño, son estrategias para ayudarle a legalizar sus movimientos.

 

  • Tratar de que no emplee materiales muy aparatosos que le hagan perder tiempo y despistarse (estuches sofisticados, portafolios donde todas las hojas se pueden caer, etc.).

 

  • Estructurar las tareas en tiempos cortos (máximo de 30 minutos) y que permitan la coexistencia de diferentes ritmos. Además, podemos mezclar las actividades tediosas con las que generan más motivación para no caer en la fatiga.

 

Respecto a la metodología y estrategias de aprendizaje:

 

  • Enfatizar la estructura y el orden. Generar rutinas de aula hace que cada actividad funcione como estímulo desencadenante de la siguiente, mejorando la concentración.

 

  • Evitar situaciones de clase en las que sabemos que no puede controlarse. Por ejemplo, un juego o concurso que exige de turnos y de competición puede finalizar con una clase alborotada y con una alumna o alumno demasiado activado. Por lo que quizás, el momento adecuado para realizar este tipo de juegos sería después de la clase, cuando la siguiente actividad es el recreo.

 

  • Acordar con el alumno con TDAH una señal discreta para ayudarle a reconducir su atención (por ejemplo, tocarle en el hombro).

 

  • Dar las órdenes claras, sencillas y de una en una. Podemos pedirle que repita la instrucción en voz alta, comprobando de este modo que el niño/a y toda la clase han entendido la orden. Si son instrucciones para una tarea, es recomendable hacerlo por escrito.

 

  • Deben tenerse en cuenta los puntos fuertes o potencialidades del alumnado con TDAH. Para generar motivación, podemos partir de los intereses propios.

 

  • Sondear diferentes formas de aproximación a los contenidos. Deben elegirse aquellas metodologías que funcionen mejor con este alumnado. Por ejemplo, las técnicas visuales que exigen menos de la lectura y facilitan la atención, son preferibles. Emplear un esquema en la pizarra a modo de guión o una presentación en power point puede ayudar mucho.

 

  • La clase magistral es una metodología poco apta para este alumnado. Es recomendable emplear técnicas más ligadas al aprendizaje autodirigido. A continuación presentamos una propuesta de las técnicas más adecuadas.

 

Hasta aquí el post de hoy sobre las medidas generales de aula. En Proyecto Aprende conocemos cómo funcionan los centros educativos ya que asesoramos y coordinamos nuestras actuaciones con el único fin del bienestar de nuestros niños/as. Los importantes son ellos.