Se aproxima la época de exámenes y tanto los padres como los estudiantes de cualquier edad empiezan a notar en el ambiente el peso y la exigencia de la difícil y demandante época que se avecina.

 

Es muy frecuente que según los contenidos se vuelven más extensos y los cursos van avanzando, a más edad y más nivel de exigencia, algunos niños/as y más aún, adolescentes, comiencen a sentirse “nerviosos” por la presión de los exámenes y las demandas correspondientes a esta época.

 

Es cada vez más frecuente, que ya desde los 9-10 años, la ansiedad empiece a manifestarse en situaciones de tensión y ciertamente exigentes y demandantes para los niños como puede ser la época de exámenes. No olvidemos que un examen es, al fin y al cabo, una evaluación de nuestro potencial y una forma de medir nuestros conocimientos, por lo que es una prueba ciertamente estresante en la que necesitamos una serie de capacidades cognitivas importantes como la memoria y la atención para que nos ayuden en el proceso.

 

La época de exámenes es, en muchas ocasiones,  sinónimo de inseguridad, frustración, miedo y bloqueos y en ocasiones muchos estudiantes se sienten angustiados porque temen llegar al examen y sentir que tienen dificultad en el acceso a los conocimientos adquiridos.

¿Cómo podemos ayudar a nuestros hijos a superar esta época?

 

En primer lugar, al contrario de lo que parece, es importante explicarles a nuestros hijos que si se ponen un poco nerviosos no tienen nada que temer ya que cierta dosis de ansiedad es buena y necesaria y durante miles de años ha supuesto una respuesta de adaptación del hombre frente a un entorno hostil.

El hecho de tener cierto nivel de tensión, hace que percibamos, pensemos y actuemos con mayor claridad y precisión, siendo este tipo de ansiedad “saludable”.

Sin embargo, el problema aparece cuando la ansiedad sobrepasa un cierto punto y cuando el nivel de excitación o de activación sobrepasa ciertos umbrales, es entonces cuando el rendimiento decae.

 

Para conseguir un descenso de la activación fisiológica excesiva, es muy recomendable y útil enseñarles a nuestros hijos técnicas de relajación básicas para ayudarles a controlar los síntomas cuando sientan que empiezan a ponerse nerviosos.

 

También es importante y primordial asegurarnos de que están teniendo una buena alimentación para poder hacer frente a esta época y cerciorarnos de que están descansando un mínimo de 9 horas diarias. Una alimentación apropiada y equilibrada en época de exámenes ayuda a que nuestros hijos tengan la energía y reservas suficiente para adquirir y asentar los conocimientos y ayuda a agilizar las funciones cognitivas básicas implicadas en el proceso de aprendizaje. También es importante que descansen bien por la noche para ayudarles a asentar los conocimientos y descansar no sólo física sino mentalmente.

 

Otra de las claves para ayudar a nuestros hijos a superar la época de los exámenes es ayudarles en la gestión de tiempo y planificación: La gestión del tiempo es otro pilar fundamental en la lucha contra la ansiedad y debe comenzar prácticamente desde que se acaba la convocatoria de exámenes y nos encontramos a tres o cuatro meses vista de la siguiente convocatoria. Una buena ayuda pasa por planificar objetivos a corto, medio y largo plazo, de tal manera que sean capaces de prever aquello que van a estudiar por días, semanas y meses. Hay que tener en cuenta que los objetivos deben ser siempre realistas para evitar así que se sientan más frustrados si no cumpliesen los tiempos y organización planificadas.

 

Es también fundamental reforzarles positivamente el esfuerzo que haya detrás del estudio y respetar las características individuales de nuestros hijos sin exigirles en exceso y valorar no tanto el resultado final sino el esfuerzo, constancia e implicación de fondo durante el proceso.

 

En ocasiones, también es útil el uso de las autoafirmaciones o frases motivadoras antes del examen que pueden ayudar a nuestros hijos a canalizar mejor la frustración y a darles más seguridad sobre sus propias capacidades. Basta con sentarnos con ellos y ayudarles a realizarlas para que puedan repetírselas a sí mismos antes del examen y aumentar su sensación de control. Algunos ejemplos pueden ser:

  • “ No importa si estoy un poco nervioso, algunos nervios son buenos y me van a ayudar a hacerlo mejor, voy a tratar de relajarme y respirar hondo” : para aquellos que tienen una sintomatología ansiosa fuerte.
  • “ He estudiado, todo va a salir bien, creo en mí y mis capacidades”: para aquellos que tengan más miedo a la inseguridad o a quedarse en blanco.

En resumen, lo más importante es, como padres, brindarles todo nuestro apoyo incondicional en todo momento teniendo siempre en cuenta las características individuales e únicas de nuestros hijos.

Desde Proyecto Aprende queremos animaros a implicaros en esta difícil época que forma parte del desarrollo y crecimiento de vuestros hijos y a contar con nosotras en todo aquello que necesiten vuestros hijos ofreciéndoles  pautas y estrategias específicas necesarias para destacar y controlar esta etapa del curso escolar que les serán de utilidad durante todo el proceso de aprendizaje.

 

Ana García Ruiz

Psicóloga en Proyecto Aprende